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5. ¿Enseñar o acompañar en el aprendizaje?

“¿Qué es más importante enseñar, o saber qué enseñar?”

Cuando estoy en grupos de formación, lo primero que hago es averiguar por dónde tengo que empezar; busco el hilo del que tirar para ir desarrollando el tema.

Hace ya muchos años que descubrí que mi misión como formador no consistía tanto en “lo que yo quería enseñar” a las personas, sino más bien en qué es lo que las personas “necesitaban o querían aprender”.

Esta forma de enfocar la “enseñanza”, la aprendí del Coaching, donde le preguntamos al cliente: ¿qué es aquello de tu vida que quieres conseguir durante este proceso de coaching?, donde además la “agenda” (o sea el ritmo) la marca el coachee, es decir el “cliente”, en este caso, el alumno.

Me di cuenta de que eran los propios alumnos los que debían aprender a su manera y con su agenda.

Me surgieron preguntas “poderosas” para plantear a mis alumnos:

Estas son preguntas claves que todo docente tiene que abordar para que la formación fluya enfocada al crecimiento de las personas.

Cuando lo hacía con el modelo antiguo o tradicional, veía que a veces los asistentes a mis formaciones se “desconectaban y conectaban” a ratos, normalmente en función a si lo que en cada momento yo estaba transmitiendo les interesaba o no.

Con la nueva manera de hacer aumentó enormemente la atención y conexión de mis alumnos en mis sesiones.

Evidentemente, no todo el tiempo de aula transcurre en “modo coaching”, hay momentos en los que necesito pasar a “modo instructor”, “mentor”, “formador”, incluso “consejero”.

Este giro me provoco de entrada un tsunami tremendo ya que se tambalearon todas mis metodologías, soportes y recursos, así que tuve que replanteármelo todo, dejando incluso siempre un hueco a la “sorpresa” y la “creatividad” sobrevenida.

Fue un reto, pero los retos forman parte de mi forma de “ser” y ahí me siento muy a gusto.