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1. La imagen Personal Profesional y Corporativa.

“La imagen personal se convierte en una potente herramienta de proyección profesional. Cuando el profesional además representa a una marca, la gestión de la imagen es fundamental para conectar de manera eficaz con el cliente”.

Definimos en primer lugar las cuatro categorías que podemos establecer en la imagen de las personas:

  1. Imagen Personal privada; la que tiene que ver con la vida NO profesional de una persona.
  2. Imagen Personal Profesional.
  3. Imagen Personal Corporativa, una persona vinculada a una marca.
  4. Imagen Personal Profesional y Corporativa.
  1. Imagen Personal privada.

La imagen personal privada, es la que tiene que ver con la vida NO profesional de una persona. Abarca la gestión que cada individuo hace de su propia imagen y es un área que no trabajamos en ACO por una cuestión vocacional, y de la que se ocupan estupendamente otros colegas especializados en esta materia.

En este sentido estamos convencidos de que, si bien hay ciertas pautas generales, formas de expresión estéticas de tipo social, y una serie de conductas que pueden ser comunes a la mayoría de los componentes de un mismo grupo social, la gestión de la imagen personal a nivel privado es más dada a la libre interpretación de cada persona y totalmente válida si da el resultado deseado a cada persona.

  1. Imagen Personal Profesional.

Aquí estamos hablando de la imagen de una persona en su rol como profesional (al margen de la marca).

La persona puede usar estratégicamente su imagen para transferir su profesión, sus atribuciones dentro de su sector y su nivel profesional dentro de ese rango y dentro de ese sector.

Cuando desde la posición de cliente calificamos a quien nos atiende como “buen profesional” nos basamos en dos indicadores que operan en este orden:

  1. La apariencia de su profesionalidad.
  2. La eficacia de su profesionalidad.

Es más, hay profesionales que llegan a conquistar a sus clientes durante un tiempo por el aspecto de su hacer hasta que llega (o no) el momento de experimentar la eficacia real de su desempeño y resulta que no corresponde en sentido negativo.

Afortunadamente estos “farsantes” son detectados rápidamente en las empresas gracias a los responsables de RRHH que se ocupan de monitorizar el desarrollo, presencia y desempeño de los empleados, para clarificar qué personas están aparentando una imagen profesional que no se corresponde con la realidad y aplicar las medidas correctoras.

Volviendo a los “farsantes”, suelen desmotivar a otro perfil de trabajadores que está en el polo opuesto; los que pasan desapercibidos y que desde el silencio van haciendo su trabajo sin aspavientos en la más absoluta discreción.

Los “farsantes” suelen tener un aspecto muy vistoso y llamativo; saben quedar muy bien y aparentan estar trabajando mucho y haciendo cosas muy importantes cuando en el fondo, si los observas con detenimiento, te das cuenta de que todo es apariencia; no hay efectividad. Eso sí, se saben “vender” muy bien.

La cuestión es que los primeros, los “farsantes”, suelen acaparar los reconocimientos y felicitaciones, mientras que los segundos no suelen recibir ningún estímulo ni felicitación.

En cualquier caso, aquellos profesionales que saben “venderse” bien, conectan muy bien con su entorno y suelen dar muy buena imagen, y aquellos que pasan más desapercibidos tampoco pueden culpar de su inadvertencia a los primero . En el siguiente artículo profundizaremos en este aspecto.

  1. Imagen Personal Corporativa.

Las personas, además de proyectar una profesión y un nivel dentro de ese oficio, representan a marcas, incluso su propia marca (cuando se trata de autónomos).

Cuando hablamos de empleados y empleadas de marcas, éstos están representando sobre ellas mismas la identidad de una marca.

Son embajadores de una marca.

Toda empresa tiene consciente o inconscientemente una imagen de marca y se vincula con sus clientes por su identidad y sus valores.

Los clientes no sólo consumimos productos; consumimos experiencias, relaciones y rituales de compra.

Hay una frase muy significativa que dice:

“Cuando dos productos coexisten bajo el mismo rango, la diferencia entre ellos estriba en la experiencia que tenga el cliente cuando entre en contacto con la marca”.

Cuando un cliente se siente satisfecho por el servicio que le ha dado un trabajador va a él y le felicita o le manifiesta esa satisfacción, sin embargo y paradójicamente cuando está quejoso se dirige a la marca y no a la persona.

Y finalmente nos queda el cuarto enfoque de Imagen Personal.

  1. Imagen Personal Profesional y Corporativa.

Se trata del enfoque que trabajamos de la imagen de las personas que representan un determinado desempeño de un cierto sector que además se vincula a la identidad de una marca.

Dependiendo de la marca y de los objetivos o metas de cada marca, se puede dar un reparto de proyección de estos dos aspectos muy diferente.

Hay marcas que se centran mucho más en proyectar a través de sus empleados sus valores como marca, trabajando a fondo los vínculos entre marca/cliente, que en los detalles profesionales.

Como resumen a esta sesión me gustaría plantear algo muy importante y es:

“De todos los elementos con capacidad de transmisión de identidad corporativa de una marca, las personas son el más importante y potente”.